jueves, 20 de noviembre de 2008

PRINCIPE ALBERTO DE SAJONIA-COBURGO-GOTHA. PRINCIPE CONSORTE DE INGLATERRA.


Príncipe Alberto de Sajonia, Coburgo y Gotha. Nació el 26 de agosto de 1819 en Schloss Rosenau, Coburg, Alemania. Hijo del Duque Ernesto III de Sajonia-Coburgo-Saalfeld y de la Princesa Luisa de Sajonia-Gotha-Altenburg. Durante su juventud se vio afectado por el turbulento matrimonio de sus padres, el cual terminó en divorcio. Alberto y su hermano fueron educados en el colegio privado Christoph Florschütz y más tarde en Bruselas, Bélgica. Estudió en la Universidad de Bonn, Alemania. Allí estudió derecho, economía política, filosofía, historia y arte. Se destacó en música y gimnasia, especialmente esgrima y equitación. En 1836, la idea de matrimonio entre Alberto y su prima Victoria, fue propuesta por su ambicioso tío, el Rey Leopoldo I de Bélgica. En ese entonces, Victoria era la heredera del trono británico. Los jóvenes se conocieron e inmediatamente se enamoraron. La pareja se casó el 10 de febrero de 1840 en Londres, Inglaterra. Primeramente el nuevo Príncipe de Inglaterra no fue popular para el pueblo británico. El Parlamento se negó a autorizar el acuñamiento de monedas con su rostro y excluyó a Alberto de cualquier papel político. La renta anual otorgada era menor que la de los anteriores consortes. Tras dos meses de matrimonio, Victoria quedó embarazada y Alberto asumió funciones públicas y ayudó a su esposa con el papeleo diario. El Príncipe fue ganando la simpatía de su pueblo, así como influencia política. De su matrimonio con Victoria nacieron nueve hijos: Victoria, Eduardo, Alicia, Alfredo, Elena, Luisa, Arturo, Leopoldo y Beatriz. Todos alcanzaron la adultez, una rareza incluso entre la realeza, lo cual es crédito de Alberto por la forma de criar a sus hijos. Durante su vida como consorte, Alberto debió sortear varios atentados en los cuales tanto él como su esposa salieron ilesos. Parte de su impopularidad se debía al estricto cumplimiento del protocolo en público, aunque en privado la pareja era totalmente diferente. En 1844, Alberto moderniza la hacienda real y adquiere una nueva residencia para pasar allí los días de descanso con su numerosa familia. En 1847, fue elegido Canciller de la Universidad de Cambridge. Allí llevó a cabo una reforma con modernos planes de estudios universitarios. Adquirió el castillo de Balmoral para convertirlo en residencia de su familia durante las vacaciones anuales. Sus ideas liberales, lo llevaron a implementar no sólo reformas en la enseñanza universitaria, sino también en la economía y apoyar la liberación de los esclavos en el mundo colonial. Estimuló la aplicación de las ciencias y las artes en la industria manufacturera. La Gran Exposición Mundial de 1851 fue todo un éxito debido a la inteligencia y esfuerzo del propio Príncipe, quien se encargó de todos los aspectos organizativos. Sin embargo tuvo que luchar en todas las etapas del proyecto. En 1852 Alberto asumió más tareas y responsabilidades gubernamentales. Propuso la modernización del ejército. Ayudó a muchos ciudadanos e instituciones educativas. El Príncipe se ocupó con dedicación en la educación de su numerosa familia y en la administración de su hogar. En 1861, la madre de Victoria, la Duquesa de Kent, murió lo cual afecto profundamente a la Reina. Su esposo debió hacerse cargo de la mayoría de los deberes gubernamentales, a pesar de padecer problemas crónicos en su estómago. Otro problema adicional fue el comportamiento de su hijo mayor, Eduardo, Príncipe de Gales, quien mantenía una relación secreta con una actriz irlandesa, Nellie Clifden. El temor al chantaje, al escándalo o, peor aún, al embarazo de la amante de su hijo, minó la frágil salud de Alberto. El 09 de diciembre de 1861 los médicos le diagnosticaron fiebre tifoidea. El Príncipe Alberto de Sajonia, Coburgo y Gotha, Príncipe consorte de Inglaterra murió el 14 de diciembre de 1861 en el Castillo de Windsor, Londres, en presencia de la Reina y de cinco de sus nueve hijos. Todo el pueblo sintió su perdida, incluso la Reina nunca se repuso de la muerte de su esposo y llevó luto el resto de su larga vida. Victoria se retiró de la vida pública y su reclusión erosionó el intento de su esposo de implementar un nuevo modelo de monarquía. Sus restos descansan en el gran mausoleo en Frogmore.